[INVESTIGACIÓN] ¿ES MALO EL REGGAETÓN? Entre la polémica, la violencia, las drogas, el irrespeto a la mujer y algunas letras bonitas

¿Sabía usted que la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia ordenó a la Comisión Nacional de Telecomunicaciones supervisar la letra de las canciones para determinar si es “adecuado para su transmisión en horario apto para todo usuario o deben ser transmitidas en un horario más restringido”? La decisión tomó por sorpresa a propios y extraños y ha venido generando polémica y discusión en redes sociales. Pero llegó el momento de sincerarse y de analizar ejemplos claros de contenido sexual y violento en géneros tan cuestionados como el reggaetón.

La novena encuesta de La Redoma cuestionó a los usuarios y usuarias si el reggaetón debía avanzar hacia la producción de letras más constructivas y la respuesta, por parte de quienes visitan este portal, fue contundente: sí (94%), no (6%).

Este resultado, sin lugar a dudas, debería ayudar a despertar la conciencia de quienes se suscriben a este género musical. Sin embargo, como jamás es bueno generalizar, el presente artículo plantea la revisión particularizada de algunos casos que quizás den fe de la importancia que tendría la revisión de las canciones solicitadas por el TSJ a Conatel.

¿Qué es el reggaetón?

Es un género musical que halla sus raíces en el reggae jamaiquino y el hip hop latinoamericano. Se inició en Panamá como movimiento cultural en los años 70 y se extendió a Puerto Rico en los 90, donde se comenzó a fusionar el reggae con beats electrónicos fabricados por DJ's. 

¿Qué es un género musical?

Es la agrupación de composiciones musicales diversas que guardan cierta afinidad musical. Ejemplo: Salsa (cabilla, erótica, sinfónica), Merengue (electromerengue, merenguebomba), Electrónica (Trance, Dub step, Techno), entre otras.

¿El reggaetón es malo en sí?

Ni bueno ni malo, eso depende del gusto de cada quien. Es simplemente un género musical, con sus ritmos, sus bases melódicas y sus letras.

¿Lo malo y polémico del reggaetón?

En este punto vale extenderse; 

Existe reggaetón romántico. ¿Te acuerdas de "El Doctorado" o de "Te Regalo Amores"? Nada de malo hay en esas letras, están dedicadas a la mujer y sus líricas no están muy alejadas de las simples canciones de Juanes y de las contradictorias y aburridas letras de Ricardo Arjona (percepción personal del escritor), de hecho, quizás sean mucho más profundas.

Si existe reggaetón romántico, entonces no vale decir que el género como tal es una porquería, desechando todo lo que se haga a base del mismo. Volvemos al punto de la cuestión de gustos, pues existen, al igual que el reggaetón, algunas salsas, merengues, baladas, música pop, rock y vallenato que pudieran ser considerados crímenes de lesa humanidad. Sin embargo, es poco común escuchar "el merengue es una porquería", porque sería generalizar con relación a dicho género. No todos los merengues son una porquería. Pues bien, lo mismo podría decirse objetivamente del reggaetón.

Según relatos cibernéticos, una disquera rechazó el trabajo de Los Beatles porque según decían sus dueños no tenían suficiente talento, y eso nunca quiso decir que el rock en general no servía y mucho menos que Los Beatles eran unos fracasados. La historia demostró lo contrario y sin embargo habrá gente que no soportará su música. A mi me gusta, por si a las moscas, al igual que me he vacilado en algún momento unas cuantas canciones de reggaetón.

Personalmente escucho de todo, y cuando digo "de todo" es de todo. Amo mi música llanera, la salsa, el merengue, la balada, la trova cubana, me vacilo a Silvio y a Buena Fe, me gusta Bituaya y los Pa' Matala, Alí Primera, Los Nocheros y aunque prefiero ampliamente lo nuestroamericano, tengo en mi reproductor música anglo, francesa, polaca y española. Por supuesto, no puede faltar uno que otro reggaetón, y explicaré por qué.

"Me gusta, pero pa' bailarlo" es igual que "tienes razón, pero vas preso"

Casi todos somos partidarios de la frase común "me gusta el reggaetón, pero pa' bailarlo, nada más". Nadie puede negar que siempre y cuando se guarde respeto a la mujer, bailar reggaetón es hasta divertido. Después de todo, la salsa, el merengue y el tambor son también bailes sensuales y llenos, hasta cierto punto, de erotismo. Ahora, es realmente vergonzoso que una mujer se preste para bailar algo que haya sido denominado "perreo" y que sea la misma fémina quien incentive y premie el machismo perfeccionando las técnicas para satisfacer los deseos sexuales de un hombre a través de unos movimientos de cadera con ropa. Eso ya no es baile y eso es lo que vale la pena discutir, porque podemos bailar reggaetón, pero si queremos pasar a otro nivel, para eso está un hotel, ¿no? 

En fin, la aclaratoria es necesaria puesto que muchas personas se hacen llamar hipercríticas del género y luego se les ve escondidas en una disco bailando pegadito. 

Una imposición cultural

Anteriormente en Venezuela la moda era la changa, antes de la changa el merengue bomba, antes del merengue bomba lo que hoy conocemos como chatarritas. La cuestión es que todos somos víctimas de las imposiciones culturales del sistema capitalista. De la noche a la mañana algo desconocido se vuelve un boom porque así lo venden los medios masivos de comunicación y de la industria cultural, que no miden si su impacto en la sociedad es negativo o positivo, o al menos no les importa. Y cuando volteamos, nuestro panita se metió a malandro por seguir la influencia de Héctor "El Father", quien en sus letras llamaba a sacar una pistola y vaciársela al enemigo sin pensarlo dos veces.



Hoy, gracias a Dios, a pesar de haber sido en el liceo un fanático empedernido del reggaetón y de letras como la que estoy criticando, jamás he apuntado a nadie con una pistola, pues muchas circunstancias positivas se me presentaron en el camino para ser hoy comunicador social y militante político a los 22 años de edad. Tuve buenos amigos, acceso a la educación, al trabajo y a buenos valores que me inculcaron unos padres que siempre tuve a mi disposición. 

Es por ello, quizás, que antes de querer resolver mis problemas a tiros, prefiero dialogar, y es lógico, porque mi papá siempre fue un tipo culto, de izquierda y un intelectual; mi mamá, por su parte, es una gran profesional y una experta en investigación científica. Pero pobre del joven del barrio que no tuvo padre, porque un tipo irracional le vació una pistola encima, dejándolo solo con una madre que tuvo que prostituirse para darle leche y pan. Para ese chamo, probablemente la canción de Hector "El Father" no fue una rola para bailar nada más, también era inspiración para delinquir y sentirse grande por ello. 

Coye, en el barrio sobran familias llenas de valores, al igual que en las urbanizaciones existen malandritos hijos de papá pa' tirar pa'l techo, pero es importante comprender que la situación barrial es más compleja por tantos años que la gente que allí vive tuvo que soportar de las políticas excluyentes de la cuarta república.

¿Revisar las canciones? ¡Claro que sí!

Al conocerse la orden del Tribunal Supremo de Justicia, con relación a la revisión de las letras de las canciones, muchos saltaron a asegurar que el Gobierno Nacional quería acabar con el género del reggaetón. ¡Error! Si usted canta rap, balada o bachata y su letra musical está lleno de principio a fin del malandreo más puro, lo mejor es que le baje dos. 

Es muy difícil que grupos musicales llamados "Flow Mafia" (raperos caraqueños) puedan hacer una contribución a la disminución del índice delictivo del país, y es una reflexión que deben hacer estos compañeros, pues todo psicólogo indica que las conductas reforzadas suelen ser repetidas y reproducidas por el individuo. Así que hablar de violencia en las canciones, por más crítico que se quiera ser, no ayuda sino a reproducir el problema. De igual forma, se respeta el hecho de que algunos muchachos de los barrios hayan decidido abandonar el mundo del hampa para integrarse al proyecto bolivariano, bien sea haciendo música, deporte, política o arte, pero no debe ser la música violenta y sin valores positivos la que marque la pauta en los colectivos culturales que conformen la revolución.

A continuación, la canción de "El Prieto con Fow Mafia", llamada "Petare, Barrio de Pakistán":




La primera vez que escuché este tema lo estaba cantando de principio a fin mi primo de 10 años de edad, quien en su vida se ha metido pa' un barrio y desconoce por completo su realidad. A él quizás no le afecte, pero a quienes ven día a día lo que narra el video anterior, sobre todo a los niños, les nacerá en su mente la percepción de que todo crimen es natural en este país, por lo tanto sonar los "clan clan" en Petare es normal.

Personalmente, aunque no vivo en el barrio, me metí en el corazón del mismo a lo largo de mis 5 años de estudio y convivencia en la Universidad Bolivariana de Venezuela. Allí aprendí que el 23 de Enero, Petare, Carapita, Antímano, El Valle, Caricuao, Catia y La Vega no son sinónimos de disparos y muertes. Allí hay cultura, hay gente buena, muchísima gente buena (la mayoría), hay cordialidad, hay solidaridad y tantas otras cosas que no existen en el patético mundo de las urbanizaciones, recipiente de masas sociales que poco se comunican entre sí para solucionar los problemas de sus comunidades. En el barrio lo que le pasa a uno, le pasa a todos, y esa es una realidad más bonita para plasmar en una letra de rap. Vaya que me tocó dormir, estudiar, tomar curdita, bailar y gozar en todos esos barrios, así que lo digo con conocimiento de causa.

En fin, a mi primo tampoco le tocará jalar el gatillo de una nueve milímetros, ¡pero coño!, a otros chamos sí, y precisamente porque existen canciones que indican que esa vaina está bien.



Otra razón que debe llevarnos a apoyar la revisión de canciones es el respeto de género. Un tema de LuiG con Ñejo y Dálmata, Ñengo Flow y J Álvarez empieza con la siguiente oración: "Si Eva no se hubiese comido la manzana la vida fuera sin malicia y mucho más sana, pero como esa cabrona se comió la fruta, por eso hoy en día hay mujeres tan putas". ¿Le parece genial eso?




Por otro lado, no puede ser que en un restaurante de pollos Arturo's -porque a veces ponen música-, un niño de 8 años esté cantando, mientras come una pechuga, "la noche está pa' par de cripys" de Don Omar, sin saber qué carrizo es esa droga. Seguramente, al tener 15 un pana del liceo le dirá que la pruebe porque es lo que consume su cantante preferido.

La droga, no solamente en el reggaetón, sino en casi todas las películas de comedia que están hoy en nuestras salas de cine, deben ser motivo de crítica y revisión, porque se trata del opio del pueblo y eso es capaz de acabar con cualquier revolución, tal como ocurrió con el movimiento hippie en Estados Unidos.

En fin, ¿quién le dijo a Wisin y Yandel, Daddy Yankee, Alexis y Fido, Don Omar o al insolente Arcangel (quien decretó que no entraría más nunca a Venezuela) que para ser hombre hay que andar exhibiendo cadenas de oro, faltando el respeto a la mujer y jactándose de que consumen todo tipo de drogas? Que ellos hayan decidido esa vida no quiere decir que tengan derecho a imponer a nuestros niños y niñas venezolanas la cultura del consumismo aberrante y del despiadado machismo que asegura que la mujer no es más que un pedazo de carne, olvidando la figura de sus madres.

Conclusión

Si va a cantar reggaetón, ¡hágalo! El ritmo está bueno, es melodioso, pegajoso, y logró que en mi juventud me gustara bastante, pero empiece de una buena vez a producir canciones más valiosas que lo hagan sentir orgulloso de ser respetuoso de la mujer y que le recuerden que no siguió contribuyendo con la naturalización de la droga y la violencia en la América Latina que nos pertenece a todos. Y por supuesto, siendo así, seguiremos bailándolo, siempre y cuando la mujer no deje de comportarse como tal para convertirse en un animal de cuatro patas, cuyo deseo sea el de besar a cualquier hombre que se encuentre por la pista debido al efecto del éxtasis que le dieron en la entrada de la discoteca, porque la cultura que por lo general vende este género es esa. Y eso, caballeros, no pasa solo en el barrio, sino en las clases con más billete.

¡No es el reggaetón, es la letra de la mayoría de sus canciones!

Escrito por: Rafael Ortega Mata

Unknown

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