¿Recuerdan las apoteósicas celebraciones de los venezolanos, hijos de inmigrantes (no todos), en la Plaza Alfredo Sadel de las Mercedes, durante la Copa del Mundo, Sudáfrica 2010, año en el cual el conjunto europeo se tituló campeón? Ese fue el reflejo de la historia del fútbol nacional, abandonado y poco apoyado por quienes antes de sentirse venezolanos, prefieren colocarse una camisa de España y gritar "campeones, campeones". Hoy, esos hijos de inmigrantes, eurocentristas de por sí y con criterios de superioridad racial, pretenden protestar contra la Revolución Bolivariana portando camisas vinotinto.
Capítulo similar se vivió en el año 2006. Cuando España ganó la Eurocopa, sus fanáticos mezclaban las camisas aurirojas con las franelas con consignas en contra de la Revolución, y es que es sabido que la Plaza Alfredo Sadel es un espacio icónico para la derecha, como lo evidenciaron los campamentos que se realizaron en este espacio en apoyo a las guarimbas violentas que enlutaron al país. Esta vez, la estrategia parece haber mutado, ya que los opositores más radicales han querido aprovechar el fervor mundialista para adueñarse la camiseta de la selección nacional de Venezuela como símbolo de protesta.
Robar o apropiarse de símbolos que pertenecen a una población entera, en este caso el color de la camisa de la selección nacional, es una de las indicaciones del Manual de Golpe Suave de Gene Sharp. Esto permite excluir a parte importante de los ciudadanos, denotando durante el mundial, que solo un sector siente a la vinotinto en el corazón, mientras que al otro solo le importa el color rojo (el del chavismo).
El argumento del amor de la derecha por la vinotinto, por más sólido que parezca, puede rebatirse con videos como el siguiente. Observe cuidadosamente las reacciones de quienes celebraron masivamente, en la Plaza Alfredo Sadel, la victoria de España frente a Alemania en las semis de la Copa del Mundo en el año 2010. Seguro que usted no tiene dudas de que esas mismas personas que celebran los triunfos europeos, hoy están en las calles intentando reavivar las guarimbas con una camisa vinotinto, en lugar de la roja. ¡Mera hipocresía político-futbolera!
Cuando un sector político se apropia de símbolos que no ha creado, está aprovechándose de sus características positivas y exitosas para beneficio propio y sin duda le advierte al adversario que se adueñará de lo que todo lo que sea capaz de producir. Es un fenómeno similar al del artista famoso que roba las ideas a un compositor desonocido; el segundo permanecerá en el anonimato, mientras que el vivo se llevará la fortuna que brinda el éxito del mundo musical a costillas de la creatividad de otro.
Si se revisan con detenimiento las campañas presidenciales de Henrique Capriles Radonski, asesoradas por J.J Rendón, o algunos episodios emblemáticos de la historia contemporanea de Venezuela, se puede comprobar la utilización de este tipo de estrategias:
Robo del símbolo del Bicentenario de la Independencia (2010)
Robo del brazalete tricolor,
conmemorativo del 4F y en honor al Comandante Chávez
Robo de la gorra tricolor, producida por la Revolución,
a fin de promover la bandera nacional con 8 estrellas,
nacida en Revolución en honor al legado del Libertador Simón Bolívar
En 2013, la derecha le colocó "Simón Bolívar" a su comando de campaña,
con fines electorales para las presidenciales. Todo esto pese a que sus
integrantes removieron el caracter "Bolivariano" a la República y a la constitución
durante el golpe de estado en el 2002
apropiándose de un uniforme que llena de orgullo a todos los venezolanos y venezolanas, sin distinción política alguna. ¿Quienes están al frente de esta estrategia de marketing político? María Machado, Voluntad Popular, Lilian Tintori, Gabriela Arellano, Juan Requesens y compañía.
¡NO TE DEJES QUITAR EL COLOR VINOTINTO, PORQUE NOS PERTENECE A TODOS!
Escrito por: Rafael Ortega Mata

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