Por décadas, los medios de producción ideológica impusieron una serie de estereotipos ya arraigados en gran parte del mundo. Ellos condicionan nuestras respuestas ante distintos eventos que ocupan la agenda informativa de nuestra “aldea global”. Por ejemplo, nos estremecemos al enterarnos de las sanguinarias matanzas perpetradas por carteles de narcotraficantes mexicanos o colombianos, aunque los neogranadinos mudaron en parte a las denominadas Autodefensas Unidas de Colombia impulsadas por Álvaro Uribe.
Del estremecimiento pasamos a la indignación y exigimos justicia. Allí empiezan las contradicciones, dependiendo el nivel de información y conciencia que tengamos.
El espectador desprevenido, el que ha consumido los productos de los medios de producción ideológica occidentales a través de la industria del entretenimiento, de Hollywood y sus películas, de sus series televisivas, más el componente informativo de las trasnacionales como CNN y sus extensiones en internet, seguramente pedirán la intervención de la DEA o los marines.
Otros dirán que los pobres mexicanos necesitan la intervención de la comunidad internacional, léase de Estados Unidos, como ya se hizo en otros lugares.
Ahora, si usted es un lector medianamente informado, sabrá que si existe un narco país, un narcoestado, ese es Estados Unidos de Norteamérica.
¿Cómo así? Sencillo, la economía del llamado paraíso de la democracia, del país de las oportunidades, funciona gracias al narcotráfico y al dinero sucio. No lo decimos por capricho o por un antiimperialismo trasnochado y panfletario, no.
Y es que, como decía el prestigioso James Petras en un trabajo publicado en la Red Voltaire, “hay consenso entre los investigadores parlamentarios norteamericanos, los ex banqueros y los expertos bancarios internacionales que los bancos estadounidenses y europeos lavan entre 500 mil millones y un billón de dólares en dinero sucio anualmente. La mitad de esa suma es lavada por los bancos norteamericanos”.
A principios de la década pasada se inició una investigación en Washington sobre el tema, se calculó que entre 2.5 y 3 billones de dólares de origen criminal fueron lavados por bancos norteamericanos y se mueven en los circuitos financieros de ese país.
Sin dinero sucio la economía norteamericana sería insostenible
Pero volviendo a Petras, en su trabajo expresa que la suma del lavado y los flujos de dinero sucio cubren parte del déficit comercial de Estados Unidos que alcanza a cientos de miles de millones de dólares anuales.
“Sin el dinero sucio la balanza de pagos de la economía norteamericana sería absolutamente insostenible; los niveles de vida caerían; el dólar se debilitaría; la inversión y disponibilidad de capital de préstamo se reducirían; y Washington no sería capaz de sostener su imperio global. La importancia del dinero lavado tiende a aumentar”, manifestaba.
Antonio Geraldi, ex banquero, predijo que se incrementaría el lavado de dinero mediante los bancos. Los más grandes bancos de Estados Unidos -el J.P. Morgan, Chase Manhattan y especialmente el Citibank- obtienen un alto porcentaje de sus ganancias del servicio de este "dinero sucio". Son sus banqueros y otras instituciones claves las que sostienen el poder global de Estados Unidos a través del lavado de dinero y el manejo de dineros ilegales generados fuera de su país.
Desde principios del 2000 el congreso norteamericano investiga el tema, han entregado detallados informes sobre prácticas ilícitas de los bancos, han aprobado leyes, han exigido se endurezcan regulaciones y control de los banqueros, pero nada ha cambiado. Tan es así que la “libre iniciativa” de los banqueros los llevó a la famosa crisis de 2008 dejando millones de norteamericanos de las clases medias y pobres sin techo, gracias a las actividades especulativas y poco legales de los banqueros.
ONU: La droga rescató bancos norteamericanos
Por cierto, fue el “camarada” George W Bush quien salió en defensa de los banqueros otorgándoles dinero de todos los norteamericanos para que ellos salvaran sus bancos.
Los bancos construyeron sistemas para transferir fondos a Estados Unidos e invertirlos en negocios lícitos o en bonos del gobierno norteamericano. De esa manera legitiman los capitales.
Antonio María Costa, jefe de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y la Delincuencia, señaló el 25 de enero del 2009, según Reuters, que “en muchos casos, el dinero de la droga era realmente el único capital líquido de inversión. En el segundo semestre de 2008, la liquidez era el principal problema del sistema bancario y por lo tanto el capital líquido se convirtió en un factor importante; los préstamos interbancarios se financiaban con dinero originario el narcotráfico y otras actividades ilegales; hubo indicaciones de que algunos bancos fueron rescatados por este medio.”
De hecho, con los flujos de capital “sucio” se reflotaron al Wachovia y otros bancos. Dicho de otra manera, la droga salvó el sistema financiero capitalista en crisis.
Volviendo al caso de México, en los últimos años la compra de armas a su vecino creció ampliamente. Por un lado Obama vendía armas al gobierno mexicano y por otro las empresas privadas la expendían a los carteles. El libre mercado en su máxima expresión y crueldad.
Más aún, Miguel Ángel Treviño Morales, líder de Los Zetas, fue capturado por miembros de la Marina mejicana en Nuevo Laredo. Testigo de ello fue Jesús Enrique Rejón Aguilar, apodado “El Mamito”.
Durante unas declaraciones a la Policía Federal de México, Rejón afirmó que todas las armas usadas por los carteles del narcotráfico provienen de Estados Unidos. No sólo eso, enfatizó que algunos carteles se la compran a autoridades del gobierno norteamericano.
Esto tiene que ver con la llamada Operación “Rápido y Furioso”, plan diseñado por el gobierno estadounidense para abastecer con armas de asalto al cartel de Sinaloa. Peter Forcelli, agente supervisor de la Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF), afirmó que en el contexto de “Rápido y Furioso” se permitió “que las armas se entregaran a individuos a sabiendas de que traficarían con ellas para dárselas a miembros de organizaciones mexicanas de narcotraficantes”.
Narcos viajan en aviones de la CIA
Fue la policía fronteriza de Estados Unidos quien entregó fusiles de asalto AK-47 a un grupo de sicarios al mando de Joaquín “Chapo” Guzmán, conforme reveló en noviembre de 2012 el medio de investigación Contralínea.
Según los periodistas Robert Farago y Ralph Dixon, del Washington Times, un informante de la CIA aceptó que la agencia tuvo una participación fuerte en la creación, orquestación y explotación de la Operación “Rápido y Furioso”.
Un diplomático mexicano, citado por Wikileaks, sostiene que el gobierno estadounidense trabaja codo a codo con el cartel de Sinaloa, rival de Los Zetas.
En julio de 2012, Al Jazeera recogió declaraciones de una autoridad en Chihuahua acusando a la CIA de no combatir a los traficantes de drogas, sino de más bien intentar manejar el mercado del narcotráfico.
Cinco años antes, un jet de la CIA usado por los narcos del Sinaloa – el Gulfstream II, número N987SA – se estrelló con cuatro toneladas de cocaína a bordo.
Los cientos de millones que mueven los carteles del narcotráfico ingresan al circuito financiero a través de la capacidad de blanqueo de fondos y realización de transacciones del sistema bancario de EE.UU. Un solo banco, Wachovia, blanqueó 378.300 millones de dólares entre el 1 de mayo 2004 y el 31 de mayo de 2007, de acuerdo a lo publicado por The Guardian, el 11 de mayo del 2011. No es secreto que los principales bancos norteamericanos en uno u otro momento han servido los intereses del narcotráfico, Bank of America, Citibank, JP Morgan, entre ellos.
Un perverso círculo vicioso
La Subsecretaría para Asuntos de Terrorismo e Inteligencia Financiera, principal organismo del Tesoro de EE.UU. que participa en la investigación de lavado de dinero, omite la colaboración de sus bancos con los capos de la droga, para ellos es prioridad enfilar sus baterías contra países no sumisos con Washington.
Conforme anota el ya citado James Petras, sin las armas de EE.UU. y sin el entramado financiero del gobierno y los cárteles, no habría guerra contra la droga, no habría asesinatos en masa y no habría terrorismo de Estado.
Sostenemos que Estados Unidos es un narco estado porque la economía de ese país requiere el dinero sucio para subsistir, sobre todo desde que los banqueros estafaron a millones de ciudadanos el 2008 y “extraviaron” miles de millones de dólares. Es un narcoestado porque su estructura jurídica, económica y política está en función a ese “negocio”.
Sin el respaldo de la banca norteamericana no podría funcionar la multimillonaria actividad de los carteles de la droga. Pero además, la Casa Blanca, el Congreso y los entes que supuestamente luchan contra la droga, son quienes terminan protegiendo a los bancos, a sus dueños.
Porque los banqueros, los financistas que compran los llamados fondos buitres, participan de una u otra manera en el narcotráfico. Estos mismos banqueros, inversionistas, son quienes financian las campañas electorales de presidentes, diputados y senadores. Constituyen un perverso círculo vicioso que cuesta miles de vidas.
Escrito por: Eduardo Cornejo D. | La Redoma
