Después de tanto amenazar con abandonar los negocios en el país, las tiendas Zara, Pull and Bear y Bershka, reabrieron sus puertas en uno de los centros comerciales más emblemáticos de la vida capitalina, el Sambil. Las tres tiendas tenían alrededor de 14 meses cerradas al público y reabrieron sus puertas el pasado 17 de junio provocando infernales colas para comprar no más de 6 artículos de ropa europea de muy cuestionable calidad. ¿Qué se puede concluir de esto? Repasemos juntos en este interesante reporte.
¿Observó bien el collage de fotos anterior?
Probablemente se hará la misma pregunta que muchos en redes sociales: ¿Cómo se puede hablar de crisis económica con tanta disponibilidad para hacer compras nerviosas de ropa de "marca"?
En un país donde la clase media y los estratos más bajos de la sociedad pasan trabajo, la prioridad de compra no es la vestimenta y mucho menos la de corte extranjero, sino tener uno que otros alimentos que les permita subsistir en tiempos de desempleo, desahucio y recortes presupuestarios, caso de España, por ejemplo. Ver innumerables cantidades de personas agolpadas en los centros comerciales de Venezuela para comprar artículos de Zara, Bershka y Pull and Bear desbarata la matriz infundada por los medios y los voceros políticos de oposición que afirma que no hay manera de sobrevivir a la crisis económica que vive actualmente el país.
El mito de la crisis de supermercado
Probablemente, como ciudadano, usted habrá hecho alguna cola para adquirir alimentos de la cesta básica, lo cual resulta bastante molesto puesto que se trata de un derecho como ciudadano acceder a ellos, sin embargo, estará usted de acuerdo con el hecho de que no ha dejado de comer tres o cuatro veces al día desde que se agudizó la guerra económica. Por el contrario, las cadenas de comida rápida en el país, pese a sus precios estratosféricos y abusivos, permanecen llenas a horas pico y aunque haya escasez de productos como la harina de maíz "Pan", podrá usted adquirir fácilmente de un anaquel un paquete de harina instantánea para hacer cachapas de la misma marca.
Entienda esto de una buena vez: Si el pueblo venezolano no hiciera compras nerviosas y masivas de los productos que suelen escasear, no faltaría ninguno en los anaqueles. Si ciertos artículos se ponen excesivamente caros, no los compre, hágale boicot a sus empresas y pronto veremos cómo bajan los precios y se activa la competencia entre ellas.
Ejemplo con manzanitas
Si un huerto produce 70 manzanas semanales y por lo general su dueño vende 10 manzanas diarias a 10 personas distintas, 70 ciudadanos consumirán manzanas gracias a su trabajo. productivo. Pero ¿qué pasaría si uno de los clientes se vuelve adicto a la manzana y decide comprar las 70 de un solo trancazo? 69 dejarían de comer manzanas y tendrían que esperar una semana para que el huerto vuelva a producir lo necesario para vender.
Pregunta clave: ¿cree usted que el dueño del huerto aumentará la producción solo para satisfacer la necesidad de consumo del comprador compulsivo más la de los 69 otros ciudadanos que tan solo quieren una manzana? Si el dueño del huerto tiene los recursos para hacerlo y es honesto, probablemente lo hará, pero si es Lorenzo Mendoza, con vender toda su mercancía para una semana en un solo día, basta.
¿Qué pasa con las tiendas de ropa española?
Las tres cadenas (Zara, Bersha y Pull and Bear) firmaron convenios con el Gobierno Nacional para establecer precios justos. Esto significa que el margen de ganancia por artículo no debe superar el 30%, según lo establecido en la Ley Orgánica de Precios Justos. Esto permite evitar la especulación y el sobreprecio en las empresas privadas, por lo que Zara, Bershka y Pull and Bear venderán relativamente más barato que en otros establecimientos con productos de similar calidad.
¿Por qué las colas?
Cuando la demanda es mayor que la oferta, los comercios acuden a la técnica de regulación. En el caso de Zara, por ejemplo, se venderán 6 artículos por personas, mientras se regulariza la confluencia diaria y masiva de clientes. No se alarme, esto no ocurre solamente en Venezuela, de hecho, en los Estados Unidos existe una jornada llamada "Black Friday" o "Viernes Negro", donde usualmente ocurren estampidas humanas por compras de juguetes y objetos electrónicos. Ese día las colas son interminables.
En nuestro país es común escuchar quejas por parte de los sectores de clase media con relación a las colas para adquirir alimentos en un supermercado o en las redes de alimentación creadas por la Revolución Bolivariana, como Mercal y PDVAL, sin embargo, jamás veremos a un opositor quejarse por tener que hacer colas para comprar en KFC, Mcdonald's, Arturo's o Pizza Hut. Al parecer, según comentan quienes acudieron al Sambil el día de la reapertura de las tiendas españolas, nadie se quejó tampoco de la impresionante cola para entrar a Zara, sin saber siquiera si valían la pena los productos. ¿Serán chavistas todos los que hicieron las colas? Parece que no.
¿Hay crisis en Venezuela?
Sí, hay crisis de moral en quienes pasan sus días transmitiendo pesimismo a la población y hablando mal de la Revolución, para luego salir corriendo a comprar un par de zapatos de mala calidad en tiendas que en España son del montón y de paso, a precios establecidos gracias a la diligente labor de un gobierno que se preocupa por reducir la inflación inducida y reproducida por factores como los expuestos en este análisis.
¿Buhonería?
No te sorprendas si ves la ropa de Zara, Bershka y Pull and Bear en un puestico en Petare a un precio más elevado, así que no les compres a ellos.
Conclusión
Si la cola está muy larga, ¡abandónela! y vuelva cuando pueda ingresar directamente a la tienda. Solo con acciones como esta avanzará parte importante de la economía dependiente de los comercios.
Escrito por: Rafael Ortega Mata



