No son protestas, son ataques. El Nacional abre hoy con el siguiente titular: "Cualquiera puede ser acusado por sus opiniones". Insisten en decir que López está preso por opinar. En las redes sociales difunden que no lo pueden sancionar por sus pensamientos o intenciones. El mensaje implícito que emite López en sus discursos genera una reacción en las células terroristas de Voluntad Popular.
43 asesinatos y más de 18 mil ataques criminales, desde el 12 de febrero, lo comprueban. Ya un Tribunal Penal Internacional marcó un precendente por el genocidio en Ruanda, en los ´90. Tres editores fueron sentenciados a cumplir cadenas perpetuas por instar a "trabajar" a los hutus. Trabajar, en el contexto ruandés de los hutus, significaba salir a matar a los tutsis. López, y el resto de su red criminal, conoce bien que sus palabras son interpretadas de la manera adecuada por sus activistas, que incluye la articulación con mercenarios extranjeros y paramilitares colombianos. Cuando López solicita "protestar pacíficamente", está ordenando "ataques terroristas". No son protestas, son ataques.
Escrito por: Arlenin Aguillón
@arleninaguillon
